Viajes, Rock y Fotos: Vietnam
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viernes, 29 de octubre de 2010

Halong, la bahía de los sueños (y III)

Y si lo que habéis leido anteriormente en Halong, la bahía de los sueños (I) y (II) os ha gustado, con lo que os voy a contar no os va a defraudar. Para mí, sin duda fue lo mejor del viaje a la bahía de Halong, lo más sorprendente y también lo más acojonante. En un día vamos a vivir sensaciones extremas, desde la satisfacción del corredor de maratón que llega a la meta hasta el miedo a los fenómenos naturales.
Panorama
Después de contemplar el amanecer a bordo de un barco en las tranquilas aguas turquesa del Golfo de Tonkín y rodeados por formaciones kársticas, el barco se dirige hacia el muelle de la isla de CatBa.
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Se compone de 366 islotes que suman una superficie de 20.000 hectáreas llenas de hermosas playas y grutas. CatBa tiene preciosos paisajes de montes boscosos, manglares costeros, lagos y cascadas de agua dulce. En la isla hay una ciudad con unos 15.000 habitantes que ha pasado de ser un pueblo de pescadores a convertirse en un centro turístico para extranjeros pero también para los propios vietnamitas. Pero todo es un gran Parque Nacional en el que conviven 21 especies de aves, réptiles y 28 especies de mamíferos, entre ellos gatos monteses, jabalíes, puerco espines, monos (el langur, en peligro de extinción), ciervos y gibones. Es Reserva de la Biosfera reconocida por la UNESCO desde 2004 y en ella se puede prácticar hiking, submarinismo, senderismo, trekking, ciclismo, etc.
Catba
Desde el muelle hasta la zona más boscosa hay unos 20 kilómetros. La lluvia, una constante en esta zona del mundo, inundò parte de la carretera por lo que dificultó nuestro trayecto por la isla. El autobús no pudo continuar y tuvimos que seguir en barca. Luego, otro bus nos recogió en la parte seca y nos llevó marcha atrás (porque no había espacio para dar la vuelta) durante 10 kilómetros.
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Practicar hiking en CatBa es duro. Para el que no lo sepa, el Hiking es Senderismo pero con un poco de escalada. Una hora de subida y otra de bajada a través del barro, subiendo por escaleras herrumbosas y destruidas por el tiempo, apoyandote en piedras húmedas y agarrandonos en las lianas de los árboles.
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Hay que estar medianamente preparados físicamente y llevar un calzado adecuado. Si no se reune estas condiciones mejor que se elija dar un paseo en bici por otra zona, hacer senderismo o incluso prácticar algo de submarinismo.
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La experiencia es enriquecedora, sobre todo cuando llegas al final y vislumbras todo el panomara desde la cima de la montaña. Sientes la satisfacción del trabajo bien hecho.
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Una vez abajo se come en uno de los hoteles de la ciudad y se emprende camino a la playa de la Monkey Island. No vimos ningún mono, sólo queríamos darnos un baño. La Monkey Island es un acantilado rocoso que cuenta con la mejor playa de la zona. Arena fina y agua templada para aliviar la tensión del hiking.
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Ya refrescados hay que poner rumbo a otra isla, en este caso en una barca de "principios de siglo".
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Nos dirigimos a otro de los puntales del viaje, los "bungalows". Al elegir la excursión por la bahía de Halong, decidimos cambiar el hotel-torre en la ciudad de CatBa, feísimo por cierto, por unos bungalows-cabañas en la playa. Eso sí, sin verlos, lo cual en Vietnam es una aventura. Pero cuál fue nuestra sorpresa....
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Es un sitio mágico, único, no se me ocurren calificativos. Una vez allí yo creo que nos emocionamos y todo. Nos poníamos a pensar y no podíamos ser más privilegiados: estabamos en Vietnam ( un país rico en cultura), en la bahía de Halong (entre los 3 lugares más bellos del mundo), en una pequeña isla (una playa paradisíaca), y alojados en un bungalow. Lo teníamos todo.
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Tras un cálido recibimiento tomamos posesión de los bungalows, todos construidos de madera, con palmeras como techo y un colchón en el suelo.
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Después, cómo no, recorrimos la pequeñisima franja de isla.
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Por la noche se hizo una barbacoa riquísima en plena playa y después a contemplar las estrellas y soñar con el lugar tan maravilloso en el que estábamos.
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Ya dormidos todo cambió, sobre las 4 de la mañana, todavía de noche, los truneos retumbaban durante segundos en el cielo. Al poco comenzó a llover, bajo la oscuridad, dentro de la cabaña comenzó a invadirnos la inquietud. No había oido unos truenos más largos en mi vida, no exagero si digo que duraban en torno a 10 segundos. El agua rebotaba sobre el techo y sonaba como debe sonar el fin del mundo. Lógicamente pensabamos que si llovía mucho no tendríamos escapatoria, la única salida eran otras cabañas un poco más elevadas que las nuestras.
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Poco a poco se hizo de día y recobramos la esperanza y la confianza aunque no paraba de llover. Desayunamos y partimos de nuevo en nuestra barcaza de "principos de siglo" de vuelta al muelle de CatBa. Todo había pasado, eso sí yo olía a muerto y mis zapatillas estaban empapadas. Fueron los restos de la tempestad. Ahora, tocaba regresar de nuevo a Halong y de allí a Hanoi. Más de 6 horas de viaje que lógicamente hicimos exhautos y dormidos.
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Cuando nos dímos cuenta habíamos dejado atrás 3 días de viaje intenso, mágico, bello y muy cansado. Mereció la pena, y mucho.

Consejos Prácticos:

-El tour se puede contratar en cualquier ciudad de Vietnam, no hace falta esperar a llegar a Hanoi.
-Cristina Cruises. 3 días y 2 noches por 98$ por persona.
-Los camarotes son para 2 personas. Si vais 3 insistid que no os quereis separar porque os querrán cobrar un suplemento. No os preocupéis que al final cederán pero son testarudos.
-Intentad elegir un camarote que no esté pegado al motor.
-Las habitaciones tienen aire acondicionado.
-Todo está incluido menos las bebidas. Cuestan algo más caras, como 1$ por una cerveza.
-Por la noche tenéis que cantar en el Karaoke del barco, todos lo llevan.
-Si os gusta la escalada, elegid cuando contratéis la excursión Hiking. Si no, podéis decantaros por montar en bici, submarinismo, senderismo, y muchas más.
-Una noche la pasáis en el barco, la otra puedes escoger entre repetir en el barco (yo no lo haría), en un hotel en CatBa (tampoco) o un bungalow (esto sí es una experiencia). Nosotros fuimos en una excursión con 30 personas y fuimos los únicos que elegimos el bungalow, sobre todo porque no es muy conocida esta opción.
-No os preocupéis por nada, los guias, conductores y barqueros están perfectamente coordinados y no se olvidarán de vosotros ni os perderán. Bueno, y si os perdéis pues tampoco pasa nada, a disfrutar.

viernes, 22 de octubre de 2010

Halong, la bahía de los sueños (II)

Si vais a Vietnam y no visitais la Bahía de Halong os arrenpentireis toda la vida. Es como si vais a Egipto y no veis las pirámides de Gizha (de las cuales hablaremos un día de estos), o si viajas hasta Pekín y no ves la Gran Muralla. Es casi casi comparable a tomar cerveza sin alcohol, simplemente porque no es cerveza. Queda claro entonces, ¿no?
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Ya véis que estas líneas van a ser menos poéticas que las del anterior post, Halong, la bahía de los sueños (I), porque intentaré contaros cómo debéis hacer un viaje a la Bahía de Halong, cuánto tenéis que gastaros, qué hacer, etc. todo ello adornado, como siempre, con unas imágenes lo más decentes posibles. Vamos allá.

Un viaje por la Bahía de Halong merece una estancia de, por lo menos, 3 días. Hay muchas cosas que ver y hacer. Tenemos que ver amanecer, atardecer, hacer kayaking, ciclyng o hiking (se les llama así, no es cachondeo), hay que bañarse en las playas de la Monkey Island, visitar formaciones kársticas por dentro, dormir en un bungalow, navegar, cantar karaoke, sentir el viento...
Si unicamente se tiene un día para recorrer la bahía hay que visitarla al atardecer, ya que de día no vamos a encontrar ningún atractivo.  Pero insisto en que es lo más impresionante de Vietnam por lo que deberíamos reservarnos al menos 3 días para recorrerla. Además de todo esto hay que tener en cuenta que Halong se encuentra a más de 2 horas en coche o autobús de Hanoi.
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Aunque es posible hacer un viaje por tu cuenta, no es recomendable. Cuesta más caro y requiere un esfuerzo de organización que no merece la pena. Una excursión es la mejora manera. Se pueden contratar en cualquier ciudad de Vietnam, desde Hanoi, la más cercana, hasta Saigón, la más alejada del golfo de Tonkín. Hué, por ejemplo, es un buen lugar para contratarla, es una ciudad muy turística y en la que abundan las agencias.
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Un viaje por la Bahía de Halong en barco puede costar desde 10$ por persona hasta 1,400$ . Lógicamente el de 10$ es de un día y bastante poco recomendable, mientras que el 1.400 es una pasada de viaje en un barco de lujo que muy pocos se pueden permitir. Lo normal es gastarse entre 100 y 150$. En concreto nosotros hicimos uno por 98$ y duró 3 días y 2 noches. Eso sí, hay que tener muy claro que lo que se paga es lo que se recibe, es una máxima que en Vietnam se puede aplicar a casi todo. Pagar más de 120$ por persona por un viaje como el que vamos a relatar es sencillamente una estafa. El viaje lleva todo incluido excepto las bebidas.
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La bahía la surcan unos barcos que normalmente tienen 8 camarotes dobles, 4 a cada lado, y en algunos casos también triples. O sea que comparten crucero unas 20 personas sin contar la tripulación, que la forman unos 5 vietnamitas. Hay que ser exigente a la hora de contratar la excursión y pedir que os den un barco nuevo. Pedir fotos es lo mejor, allí podéis ver si lo que os están vendiendo se ajusta al precio. Los camarotes están bien, limpios, con aire acondicionado y buen confort y la comida también está bastante buena y es variada, dentro de lo que cabe.
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Lo normal es que se embarque sobre las 12 de la mañana, lo justo para salir de Halong, acomodarse y navegar un ratito mientras se come hacía el Golfo de Tonkin. Una vez allí, lo primero en visitar será la cueva de Hang Sung Sot, la Cueva Sorpresa. Es la más popular y cuenta con 3 cámaras a las que se accede por una empinada escalera.
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Y después de la visita a la cueva viene una de las partes más divertidas, el kayaking. Durante media hora aproximadamente puedes disfrutar de la navegación montado en un kayak, es una experiencia agradable siempre que no te lo tomes muy a pecho, pues si no estás acostumbrado a hacer mucho deporte puedes acabar con los brazos algo dolidos.
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Pero tras el deporte podemos pegarnos un buen baño, dependiendo de la temporada claro. Es algo que además como no se pongan serias las autoridades se dejará de hacer ya que las aguas cada vez están más sucias y poco cuidadas.
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Y una de los momentos más bellos es ver anochecer sobre el barco. El sol tiñe de colores toda la bahía y las rocas karsticas, pero lo mejor es verlo directamente.
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Y después, cena y karaoke.
A la mañana siguiente el amanecer nos dejar boquiabiertos. En verano hay que levantarse antes de las 5 de la mañana, pero merece realmente la pena.
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Mientras, comienza un nuevo día en la Bahía de Halong y mucho que contar.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Halong, la bahía de los sueños (I)

Los viajes también están compuestos de sueños. Quien ha estado en la Bahía de Halong, lo sabe. 
Viajar es parte cultura parte imaginación. Con el máximo interés nos trasladamos a sitios para vivir, sentir y explorar sobre el terreno aquello que nos contaron, que leímos y aprendimos. Pero también para dejar volar nuestra imaginación. Si visitamos el templo de Karnak, en Egipto, sabemos que allí estuvo tal o cual emperador, que para construirlo tuvieron que morir cientos de esclavos o que servía para celebrar rituales que invocaran la lluvia que llena el Nilo y hace las tierras fértiles. Sabiendo esto, el viajero necesita pasear solo, imaginando que, oculto tras una columna, ve como llevan al emperador bajo palio 6 hombres minúsculos con un braguero blanco como único atuendo. Suavemente lo colocan en su trono mientras decenas de monjes vestidos de blanco invocan a Osiris con candelabros que proyectan una luz amarillo ocre y un humo como reclamo a una divinidad pagana.



La historia nos cuenta lo que ocurrió, la realidad. Nosotros lo adornamos, lo revivimos según nuestra cultura fantaseando el momento: lo soñamos.
Esto en la Bahía de Halong alcanza su cota maxima. No porque sea un lugar singular en cuanto a su historia reciente o antigua sino porque sus aguas tranquilas y su conjunto kárstico da pie a dejar volar la imaginación mas allá de lo habitual.
La Bahía de Halong huele a fuego, sal y viento; ante nuestra mirada se muestra resplandiciente como una novia, tímida como un debutante y cálida como una caricia; y su música suena como una letanía.
Hace muchos, muchos años, tantos que ni lo vietnamitas más viejos recuerdan cuándo ocurrió, un dragón y toda su familia acudieron a la llamada del Emperador de Jade. Por aquella remota época los chinos invadían las tierras vietnamitas con frecuencia y sus incursiones a través del Mar de la China en el país eran constantes.

Al ser la vía de entrada natural desde China en Vietnam, el Emperador invocó toda su autoridad para convencer a los dragones de que defendieran el territorio vietnamita. Una noche, cuando algunas sampanes ya estaban cerca de Halong, 20 fabulosos animales con forma de serpiente alada y con pies, rompieron el nublado cielo echando fuego por la boca.

Las embarcaciones chinas, muy próximas al agua, repelían los ataques de los dragones con gran eficacia. Fue entonces, cuando  los animales comenzaron a escupir joyas por la boca. Uno a uno los sampanes se fueron hundiendo como una cascara de nuez ante el embate de un martillo. Los restos de la batalla aún se pueden ver en forma de islas maravillosas y farallones kársticos.
El dragón y su camada, vencido el enemigo, cayeron extenuados al mar para yacer en paz. Al desplomarse agitaron la cola golpeando con la tierra y formando nuevos valles y grietas que, en seguida, fueron inundadas por el mar.

Los dragones aún descansan en el fondo.
Yo, los he visto. 

martes, 31 de agosto de 2010

Vietnam, el rápido despertar del dragón

Recién llegado de Vietnam y habiendo reposado toda la información es hora de sacar algunas conclusiones sobre las experiencias acumuladas durante el viaje.



Demasiadas guerras, demasiadas tragedias han sumergido a esta próspera zona del Sudeste Asiático en la desolación y la pobreza, pero no, como se podría esperar, en la resignación. A lo largo de su dilatada historia como país, los vietnamitas nunca perdieron la esperanza, y si no que se lo pregunten a los chinos, franceses o americanos que pasaron por aquí. Siempre salieron con el rabo entre las piernas a pesar de someter los habitantes del país del sudeste asiático a una esclavitud sólo superada por la que padecen algunos habitantes de África.



Hasta hace poco, los vietnamitas miraban de soslayo y con cierta envidia el desarrollo experimentado por sus vecinos de Tailandia, de Singapur, o de la mismísima China. Ahora, el dragón está despertando. Un renacer abrupto después de siglos y siglos adormecido y postrado ante los que querían ser los amos del Universo.


Con un régimen comunista férreo y que no retrocede ante nada, los ciudadanos tienen teóricamente libertad económica, lo que se plasma en la cada vez mayor cantidad de empresas extranjeras que se posicionan en el país vietnamita, algo que evidentemente alimenta las esperanzas del país.



Sus ciudadanos tienen el comercio en las venas y eso se traduce en un carácter alegre, negociante, pero también en una ambición que, en su aspecto más extremo, roza la trampa. Superados por el volumen de turistas que cada año visitan el país, si no lo cuidan, el turismo lejos de ser un método legal y viable para el crecimiento de la renta de los vietnamitas, puede volverse en contra de los vietnamitas. El trato al visitante, ya sea turista, mochilero o negociante, necesita profesionalizarse. Ver las necesidades del que acude a tu país a conocer sus ancestrales costumbres, maravillosos paisajes, peculiares modos de vida o los restos de la historia más reciente merecen que los vietnamitas borren de su mente la asociaciones dolar-extranjero, un binomino que, por ejemplo, en India está costando que remonte año a año el número de visitantes…



Dicho esto hay que dejar claro que Vietnam es un país muy diverso, con unos paísajes sobrecogedores, con un potencial de desarrollo por descubrir y con unos habitantes que han hecho de la dificultad virtud.



Tiene el encanto y el orgullo de conservar lo antiguo, pero también la oportunidad de contar con las comodidades occidentales y unos ciudadanos dispuestos a adaptarse al progreso mundial, si de eso depende su supervivencia.



Sirva como ejemplo decir que es más fácil y barato encontrar cualquier conexión a Internet en cualquier ciudad media de Vietnam que en cualquier ciudad grande de España.



Ciudad Ho Chi Minh y Hanoi son los faros que alumbran el progreso comercial, social y político del país pero también las esencias de un pasado rehogado con salsas chinas y francesas.



El Delta del Mekong es el granero más bello y prolífico del mundo. Aquí habitan auténticos supervivientes, vietnamitas que han soportado mil y una inundaciones y que llevan más de 1.000 años intentando domesticar la cola del dragón.



Romántico, evocador, brutal, mayestático, único,….todo eso es la Bahía de Halong. Un capricho de la naturaleza que adorna las postales de cualquier historia oriental que se precie. Sus pobladores cuentan bellas historias sobre su origen que sobrepasan cualquier leyenda. La complicadas explicaciones geológicas y la fecunda imaginación oriental han fabricado mitos sobre el origen de Halong que, escuchados a bordo de un barco, es difícil poner en duda.



Iremos desgranando las etapas de nuestro viaje por Vietnam y compartiendo las fotos que quedaron reflejadas en nuestra retina. Espero que nos acompañéis en este viaje, en este despertar del dragón, tu compañía lo apaciguará y frenará su ímpetu para que podamos cabalgar junto a él.



Más fotos en Mi Flickr

viernes, 20 de agosto de 2010

El Mar de la China Meriodional: Hoi An y Halong



Vietnam tiene mas de 3.451 km. de linea costera. El Mar de la China Meridional recorre desde Mong Cai, en la frontera con China, hasta la isla de Phu Quoc, una peninsula casi en terrotorio camboyano. De todo este recorrido Hoian y la Bahia de Halong pueden ser los mas espectaculares.

Hoian es un pequeno pueblo situado en el centro de Vietnam. Ademas de por sus paradisiacas playas es conocido porque en el se fabrican al ano millones de farolillos. Afortunadamente salio ilesa de las multiples guerras en las que se vio inmersa Vietnam y ha podido conservar un patrimonio natural inigualable a lo largo de toda la costa vietnamita.


Los coches no pueden entrar en la ciudad lo que falicita el paseo, aunque el acoso al turista se esta instaurando poco a poco como deporte local.



Hoi An conservaun ambiente historico que engancha al visitante ya que, sobre todo por la noche se convierte en un escenario en el que priman los farolillos de seda, la comida tradicional, las canciones, el baile y los juegos en las calles.


En la costa, Hoi An es el lugar mas excitante para pasar unos dias.
En la Bahia de Halong, a 3 horas y media en autobus de Hanoi, tambien hay playas paradisiacas y a las que muy pocos llegan, pero Halong es conocida por otras cosas. Se trata de un paisaje karstico que no tinene adjetivos para calificarlo.
Las masde 3.000 islas que surgen de las aguas de color esmeralda del golfo de Tonkin, muestran una belleza inigualable. Es Patrimonio Mundial desde el ano 1994 y en sus pequenas islas abundan cuevas creadas por el viento y las olas, y playas minusculas.


A esto hay que anadir el aliciente de visitar el Parque Nacional de Cat Ba. Alli se puede hacer trekking, montar en bici, hiking, o cualquier cosa que el viajero aventurero se proponga. Si el dia anterior o ese mismo dia ha llovido mas emocion ya que te puedes encontrar con carreteras inundadas, laderas con barro hasta las rodillas, etc.


Lugares para evocar, sonar o sentirse minusculo pero tambien para la accion y la aventura.
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